La moción de ley fue presentada la víspera por el presidente del Congreso Nacional (Parlamento), el conservador Tomás Zambrano, quien comentó que la idea fue socializada con las autoridades de las iglesias católica y evangélica.
“No es un tema de religión, es un tema de valores que se han perdido”, afirmó el dirigente del PN, tras defender que la propuesta no tiene un enfoque religioso, sino que busca reforzar la formación ética y moral de la niñez y la juventud hondureña.
El titular del legislativo asoció la pérdida de valores a la eliminación de la educación cívica y a la falta de acompañamiento familiar, factores que, según su criterio, incidieron en problemáticas como el consumo de drogas, el alcoholismo y la vinculación de jóvenes a maras y pandillas.
Para el exministro de Transparencia Edmundo Orellana, el Estado hondureño debería priorizar la lectura de la Constitución de la República como herramienta fundamental para la formación de ciudadanos.
Recordó que una moción aprobada por el Parlamento solo se vuelve obligatoria cuando la ley así lo establece, como ocurre en casos de interpelaciones.
Orellana señaló que la lectura de la Biblia, mientras no esté contenida en una ley formal, no pasa de ser una recomendación.
Por qué el Congreso no promueve la Constitución, cuestionó el también exfiscal general, al considerar que el verdadero fortalecimiento de valores cívicos y democráticos pasa por el conocimiento de los derechos, deberes y principios que rigen al Estado hondureño.
La iniciativa de Zambrano pone en riesgo la laicidad del Estado, avisó Orellana, quien insistió en que formar ciudadanos empieza por conocer la Carta Magna.
“El proceso de involución y de devolución de Honduras a etapas superadas por la historia y las luchas de los que construyeron un Estado más avanzado va en marcha”, advirtió en X el otrora ministro de Relaciones Exteriores Enrique Reina.
En la misma línea se pronunció el exvicecanciller Gerardo Torres, quien parafraseó al prócer independentista Francisco Morazán cuando dijo: “El Estado es Laico (y hay que defenderlo) para que todos podamos tener libremente la religión que queramos”.
“La educación debe ser un acto de laico sentido público, para formar ciudadanos libres y creyentes en la Constitución. La Iglesia no puede erigirse en autoridad civil ni en intérprete exclusivo de la moral pública”, posteó Torres en la propia red social, citando a Morazán.
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