Según el portal North Press, una mina estalló debajo de una motocicleta en el desierto, cerca de la ciudad de Gharanij, matando al conductor, quien había sido desplazado de Alepo y residía en Deir Ezzor.
Otro artefacto explotó cerca de un grupo de niños que jugaban en la ciudad de Dhiban, hiriendo a cuatro niños, tres de los cuales pertenecían a la misma familia, según la cadena Nahr Media.
En un tercer incidente, una mina explotó en el desierto cerca de Al-Bishri, al sur de la misma provincia, debajo de un camión, causando importantes daños materiales y matando a varias ovejas que se encontraban en el vehículo.
La víspera, tres civiles murieron a consecuencia de la explosión de una mina en la región de Yarubieh, en la provincia nororiental siria de Hasakeh.
La cadena local de noticias Khabour informó que el suceso se produce en un contexto de repetidas explosiones de minas terrestres en áreas que estuvieron bajo control de la milicia kurda Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), las cuales provocaron numerosas víctimas entre la población civil.
En este marco, el Ministerio de Defensa sirio celebró un funeral oficial en la provincia de Idlib por tres soldados del ejército sirio, fallecidos tras la detonación de una mina terrestre en el este de la provincia de Alepo.
El Ministerio de Emergencias y Gestión de Desastres de Siria había emitido una advertencia a los ciudadanos para que eviten ingresar o regresar a áreas que anteriormente estuvieron bajo control de las FDS, debido al elevado riesgo que representan las minas terrestres, los artefactos explosivos improvisados y otros remanentes bélicos.
En un comunicado, el Ministerio precisó que el retorno a esos territorios sólo debe producirse tras su completo aseguramiento por los equipos especializados y los zapadores de la cartera de Defensa.
Según un informe divulgado recientemente por la organización Save the Children, el número de menores afectados por minas y municiones remanentes de la guerra en Siria alcanzó su nivel más alto en cinco años y alertó sobre el creciente peligro que siguen enfrentando los niños pese al fin del conflicto, declarado el 8 de diciembre de 2024 tras el derrocamiento del gobierno de Bashar Al-Assad.
El total de víctimas relacionadas con restos explosivos ascendió a mil 592, incluidas 585 muertes, la cifra más alta registrada desde 2019.
No obstante, ante la ausencia de un registro centralizado, las organizaciones humanitarias advierten que el número real podría ser considerablemente mayor.
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