“México no regresará al régimen de privilegios y de corrupción. México tampoco regresará a ser colonia ni protectorado de nadie y México no entregará nunca sus recursos naturales”, sostuvo la dignataria durante la ceremonia por el aniversario 109 de la Constitución de 1917.
“Por ello, con entereza y fiel a nuestra historia, decimos con fuerza: México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende”, agregó la jefa del Ejecutivo al pronunciar un discurso en el acto celebrado en el Teatro de la República, del central estado de Querétaro.
Ante un auditorio de legisladores, gobernadores y otras autoridades, la mandataria recalcó que este país norteamericano nació de la lucha del pueblo, de mujeres y hombres visionarios, de verdaderos héroes y heroínas que se atrevieron a desafiar al poder, a la injusticia y al destino impuesto.
“La historia de México no es la historia de la obediencia. Es la historia de la dignidad. Es la historia de un pueblo que ha luchado siempre por la soberanía, la libertad, la democracia, la justicia social y por su dignidad”, enfatizó.
Tras hacer un recorrido por las cartas magnas anteriores y sus especificidades, la gobernante aseveró que la de 1917, vigente desde entonces, representa uno de los mayores logros históricos del pueblo de México y un parteaguas en el constitucionalismo mundial.
“Fue producto de una insurgencia popular. Esta Constitución transformó de raíz la relación entre el Estado, la economía y la sociedad, al establecer que la nación es originalmente propietaria de la tierra, el subsuelo y los recursos naturales”, expresó.
La dignataria recordó que durante los 36 años de neoliberalismo (1982-2018) se impuso un modelo que debilitó los derechos sociales, privatizó lo común y normalizó la corrupción, al tiempo que se intentó borrar el sentido social de la carta magna.
“Por eso llegó una nueva transformación, una transformación que nace de los sentimientos del pueblo y de la memoria colectiva, que no busca privilegios, sino acabar con ellos; una transformación que recupera el sentido social de la Constitución de 1917”, aseguró.
Al referir que “rescata los derechos del pueblo y que reafirma que la soberanía no se negocia, se defiende”, Sheinbaum enumeró los cambios profundos de septiembre de 2024 a diciembre de 2025 a través de 22 reformas constitucionales y 50 modificaciones a leyes secundarias.
Mencionó, entre ellas, las correspondientes al poder judicial, la recuperación de Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad como empresas públicas estratégicas y el fortalecimiento de la soberanía.
Remarcó, además, que “aunque algunos quisieran lo contrario, México no se explica sin su pueblo noble, valiente y trabajador. Tampoco se explica sin su lucha constante por soberanía e independencia, ni sin su solidaridad hacia otros pueblos”.
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