La decisión fue adoptada durante una reunión de la secretaría del organismo celebrada en la norteña localidad de Kafr Qara, destacó la prensa nacional.
El jefe del Comité, Jamal Zahalka, denunció que el asesinato de al menos 37 miembros de esa comunidad desde principios de año representa una vergüenza para el gobierno de Benjamin Netanyahu, a quien consideró responsable de la alta criminalidad.
Tras la reunión, el grupo anunció los preparativos prácticos para la huelga general, incluida la interrupción de las actividades económicas y un llamado a la mayoría judía a sumarse a la protesta.
Como parte de las manifestaciones previas al paro, el Comité invitó a la ciudadanía a participar en la Marcha Disruptiva, que se organizará el próximo domingo mediante una caravana de automóviles que partirá desde la ciudad de Acre hasta Jerusalén
A finales del pasado mes, la sociedad árabe en Israel realizó una huelga general para denunciar el tema.
Hace unos días, el presidente Yitzhak Herzog afirmó que “la lucha contra la violencia en las calles árabes debe ser una prioridad nacional”
Según datos de diversas ONG, desde principios de 2026 fueron asesinados en el país al menos 37 miembros de esa comunidad, integrada por más de dos millones de personas, que representan casi el 21 por ciento de la población nacional.
El pasado año perdieron la vida 255 miembros de esa minoría, la cifra más alta en la historia nacional; en 2024 otros 237 y en 2023, un total de 244.
Semanas atrás, el diario The Times of Israel criticó declaraciones del jefe de la Policía, Danny Levy, quien anunció “una disminución continua de las estadísticas de la delincuencia”.
De hecho, en los últimos tres años se produjo un enorme repunte de la violencia entre los ciudadanos árabes en el país, afirmó el rotativo.
Los homicidios se convirtieron en la nueva normalidad en las ciudades y muchos de quienes tienen las manos manchadas de sangre pueden deambular libremente sin ser atrapados ni castigados, subrayó.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, sonríe cada vez que un árabe es asesinado, expresó a principios de año el legislador Ahmad Tibi en declaraciones al Canal 12.
Según una reciente encuesta del Instituto para la Democracia de Israel, apenas 19 por ciento de los árabes afirmó confiar mucho o bastante en la policía.
Los descendientes de los palestinos que no fueron expulsados de sus tierras, tras la creación del Estado judío en 1948, denuncian desde entonces que son tratados como ciudadanos de segunda.
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