La escena, grabada hacia el tres mil a.n.e, muestra a una figura de gran tamaño alzando los brazos en gesto de victoria frente a un individuo arrodillado y maniatado.
Según especialistas, podría tratarse de un faraón o del dios Min, asociado a la fertilidad y a las expediciones en territorios extranjeros, informó el medio National Geographic.
El relieve, descubierto en 2025 por el inspector Mustafa Nour El-Din, constituye una evidencia inédita de la temprana expansión egipcia hacia el Sinaí.
La inscripción que acompaña la imagen alude al “señor de la región del cobre”, lo que refuerza la interpretación de un dominio sobre recursos estratégicos.
Expertos como Ludwig Morenz, de la Universidad de Bonn, consideran que se trata de una de las primeras imágenes oficiales de violencia empleada como propaganda estatal y se suma se suma a otros registros en Wadi Ameyra y Wadi Maghara, donde Egipto dejó constancia de su control sobre minerales como cobre y turquesas, añade la publicación.
El sitio revela además capas superpuestas de inscripciones posteriores, desde marcas egipcias hasta grafitis árabes, lo que demuestra su relevancia cultural a lo largo de milenios.
Un detalle enigmático es la eliminación deliberada del nombre del líder representado, hecho que abre interrogantes sobre disputas de poder en épocas sucesivas, finaliza National Geographic.
Los investigadores aún debaten si la escena refleja un episodio histórico concreto o una representación simbólica del poder.
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