La decisión de otorgarle el galardón estuvo en manos de un jurado integrado por la investigadora, curadora y crítica de arte Margarita Ruiz, el curador y crítico de arte Nelson Herrera Ysla; Manuel Hernández, Premio Nacional de Artes Plásticas 2024; el ensayista e investigador Rafael Acosta de Arriba, y la historiadora de arte Rosa Juampere.
El Premio Nacional de Artes Plásticas 2025 reconoce la obra visual de quien ha dedicado su vida a ello y desbordado el talento y amor a la manifestación de un gran artista.
Nacido en 1940, en el Bronx, Nueva York, estudió fotografía con su padre Osvaldo Salas (1914-1992), y siendo muy joven, en 1957, publicaron su fotografía La Bandera y la Señora en la revista Life y en otros periódicos de la ciudad.
Su obra ha prestigiado importantes publicaciones en Cuba y en el extranjero, y junto al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, inmortalizó significativos momentos como la segunda visita del Comandante en Jefe a Nueva York, en ocasión de su primera intervención en la ONU.
Roberto Salas fue colaborador de la revista cubana Bohemia, fotógrafo del periódico Revolución, del que fuera corresponsal en Nueva York, en 1960, y fundador de la corresponsalía de Prensa Latina y corresponsal fotográfico del periódico Revolución en Naciones Unidas.
Fue corresponsal de guerra en Vietnam y por sus trabajos durante y después de la guerra recibió la Medalla de la Amistad, otorgada por el Consejo de Ministros de Vietnam.
Junto a este reconocimiento ostenta también el Primer Premio de Fotografía Deportiva, Reus, España (1970); y el Premio Asahi Shimbun International Photographic Salon, Tokio, Japón.
Es miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), además de integrar la membresía de honor del Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica (Fcif).
Sobre él escribió Rafael Acosta de Arriba: “Roberto Salas, testigo de su tiempo, pertenece a un selecto grupo de fotógrafos (más allá de aquel grupo extraordinario de la épica) que ha contribuido a que la fotografía cubana sea considerada arte”.
“La obra de Salas es un poliédrico, profundo y visceral retrato de Cuba. Su mirada abarcadora, incisiva, inteligente y dueña de una exquisita sensibilidad instruida, ha examinado su entorno con curiosidad y avidez.”
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