Esta última fue propuesta por la presidenta encargada Delcy Rodríguez el 30 de enero en la apertura del Año Judicial 2026 y se considera como el «aporte inicial de las fuerzas revolucionarias» para el comienzo del diálogo nacional, que ha sido valorado de difícil y complejo.
Con dos importantes reuniones inició este proceso que respondieron a las propuestas de la mandataria para alcanzar la paz total y estabilidad del país en la complicada coyuntura de la nación, luego de la agresión estadounidense y secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el 3 de enero último.

El diálogo verdadero es aquel que “permita construir propuestas de victorias tempranas” en temas sociales, culturales, económicos, políticos y una hoja de ruta donde todos tengan garantías suficientes de participación política, declaró ante la prensa el presidente del parlamento Jorge Rodríguez.
Al presentar en la Asamblea Nacional los argumentos de la nueva normativa, el diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela Jorge Arreaza explicó que sus primeros artículos abren el procedimiento «para lograr los objetivos».
Entre estos últimos “busca consolidar el estado social democrático de derecho y, sobre todo, de justicia”.
Arreaza afirmó que el reconocimiento de las partes es fundamental porque “desconocernos nos ha llevado a la satanización, invisibilización, al menosprecio, a no hablarnos ni encontrarnos, a no tender puentes”.
En tal sentido, llamó a humanizar y crear convivencia verdadera, sincera “con las diferencias” para trabajarlas y definirlas.
“Esperemos todos tener la luz y la sabiduría para poder revisar, reencausar, acercar y rectificar lo que sea necesario”, subrayó.
Para el legislador de la bancada del Bloque de la Patria, el espíritu de conciliación del comandante Hugo Chávez (1954-2013) “están presentes también” en esta normativa.
Los pilares de la Ley se sustentan en la facultad del parlamento establecido en la Constitución, la libertad y la justicia, el pluralismo político y, sobre todo, la preminencia de los Derechos Humanos (DDHH).
Estarán exentos de los beneficios, los casos asociados a violaciones graves de los DDHH, crímenes de lesa humanidad y de guerra, la corrupción, el tráfico de drogas y el homicidio intencional, como establece la Carta Magna en su artículo 29.
Para conducir e intencionar la consulta pública a la que es sometida la Ley de Amnistía se creó una comisión coordinada por Arreaza, que la víspera, en su figura y la del presidente el parlamento, dialogaron de manera informal en la calle con un grupo de familiares de detenidos en Caracas, y que fuera trasmitido por la televisión local.
La presidenta encargada reaccionó de inmediato por la aprobación unánime de la nueva ordenanza, hecho que calificó de “muy importante”, y agradeció a todas las fuerzas políticas que hacen vida en el parlamento nacional.
Con anterioridad había argumentado que esta Ley cubrirá todo el periodo de violencia política en Venezuela desde 1999 hasta la actualidad, y abogó porque “sirva para reparar las heridas” dejadas por la confrontación política desde la violencia y extremismo, así como “reencausar la justicia y convivencia” entre los venezolanos.

En este panorama, donde el país se la juega entre la paz, la violencia y la agresión externa, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero llegó a Caracas para sumarse y aportar su experiencia al diálogo.
El político europeo participó la víspera en una reunión del Programa para la Paz y la Convivencia Democrática, coordinado por el ministro venezolano para la Cultura, Ernesto Villegas, y destacó que el momento que vive Venezuela “es de una esperanza fundada”.
Zapatero, con experiencia en otros procesos de pacificación en el mundo y en la República Bolivariana, afirmó tener “una gran satisfacción”, la cual percibe desde la voluntad de paz.
Esta última, subrayó, es la tarea, la convivencia el camino y la reconciliación definitiva la meta, de un “país que se sienta de todos y recupere los afectos entre los diferentes”.
Significó que la paz se construye “con memoria y perdón», a la par de asegurar tener una gran confianza en la presidenta encargada, alguien, que, dijo, “ha vivido todo este proceso y conoce muy bien».
El exgobernante español (2004-2011) expresó que la mandataria en tiempo récord está dando pasos que “está produciendo una nueva manera de respirar en Venezuela”.
Sobre la Ley General de Amnistía para la convivencia democrática, opinó que es «ambiciosa y está deseando toda la sociedad venezolana, la inmensa mayoría de todas las personas de buena fe”.
En medio de este ajetreo político y diplomático, la presidenta encargada recibió en Miraflores, sede de gobierno, a la Encargada de Negocios de Estados Unidos de la Unidad de Asuntos para Venezuela, Laura Dogu.
Los temas abordados giraron en torno a la energía, comerciales, políticos y económicos, además de las diferencias y controversias históricas entre ambas naciones, reveló en declaraciones a la prensa el canciller Yván Gil.
Anunció también la instalación en Caracas y Washington de las representaciones diplomáticas respectivas, que estarán a cargo de Dogu y el diplomático venezolano Félix Plascencia.
El alto diplomático calificó esta etapa de trabajo de “revisión exhaustiva de todas las vías de cooperación”, a desarrollarse en los venideros meses.
Remarcó que el Gobierno bolivariano fue enfático en poder “construir una agenda productiva, de paz y respeto”, y calce a la perfección con los postulados del Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y de la soberanía de ambos Estados.
Al cumplirse el primer mes del secuestro de Maduro y Cilia el 3 de febrero, hubo movilizaciones en todo el país para exigir su pronta liberación y retorno, mientras fue recordado Chávez por la rebelión cívico-militar de febrero de 1992.
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