Ahmed, al dirigirse el miércoles pasado al órgano legislativo, declaró que las reformas económicas, junto con inversiones en tecnología, desarrollo juvenil y urbanización consciente del clima, muestran resultados tangibles al tiempo que sientan las bases para la competitividad nacional a largo plazo.
Describió los objetivos centrales de la agenda de reforma que buscan estabilizar los desequilibrios del sector, la transición de un modelo de crecimiento impulsado por la agricultura a una economía diversificada y multisectorial y aliviar la carga de la deuda del país.
Mencionó que las inversiones en educación infantil, desarrollo urbano, tecnología y la iniciativa Legado Verde reflejan una filosofía de desarrollo con visión de futuro destinada a reducir las limitaciones históricas al tiempo que garantiza la resiliencia futura.
Resaltó que en los últimos cinco a seis años, establecieron más de 34 mil jardines de infancia en todo el país, beneficiando a más de cuatro millones de niños, a quienes describió como centrales para la prosperidad a largo plazo.
De igual manera, el desarrollo de corredores y los proyectos de renovación de la ciudad que transforman los centros urbanos, mientras que el crecimiento respetuoso con el clima sigue siendo una prioridad.
Sobre el desempeño de los primeros seis meses del año fiscal actual, dijo que el Gobierno revisó su proyección de crecimiento al 10,2 por ciento, una cifra estrechamente alineada con los pronósticos del Fondo Monetario Internacional.
El jefe de Gobierno informó al Parlamento que ingresaron 5,1 mil millones de dólares en exportaciones de mercancías durante los primeros seis meses del año fiscal 2018 (2025-2026), cifra representa el 120 por ciento del objetivo previsto.
Reveló además que ganaron 4,5 mil millones de dólares de las exportaciones de servicios y otros 4, 6 mil millones a través de remesas, considerado un sólido desempeño en múltiples flujos de ingresos.
Destacó que las entradas de inversión extranjera directa alcanzaron los 2,3 mil millones de la misma divisa, lo que demuestra una gestión macroeconómica exitosa y una creciente confianza de los inversores en la economía de Etiopía.
Añadió que el enfoque continuo en las exportaciones, la diversificación y la innovación será clave para sostener el crecimiento económico nacional y alcanzar los objetivos del año fiscal actual.
En otra parte de la presentación, el líder africano instó a un replanteamiento fundamental de los mecanismos de consolidación de la paz y resolución de conflictos en el país.
Definió la dependencia de larga data de la fuerza, una cultura de traición y temores externos del crecimiento como factores clave detrás de la persistente falta de estabilidad del país.
Precisó que los etíopes han sido históricamente condicionados a resolver desacuerdos a través de la fuerza en lugar del diálogo, una práctica que obstaculiza además la cohesión nacional.
Consideró que esta cultura de confrontación está profundamente arraigada y a menudo comienza a nivel familiar, dando forma a comportamientos políticos y sociales más amplios que luego se manifiestan en los conflictos.
Enfatizó que lograr una paz sostenible requiere transformar la cultura política y las normas sociales priorizando el diálogo, la confianza y el entendimiento mutuo sobre la coerción y la división.
Durante su discurso, también recalcó que el pueblo de Tigray debe ser actor en el ámbito político, asegurando que quiere paz y desarrollo.
Reconoció que los tigrayanos no han intervenido en ese aspecto y, en cambio, simplemente son un escenario en el que otros actúan. Un escenario es algo en lo que otros juegan; no actúa por sí mismo, aclaró.
“Por lo tanto, la gente de Tigray debe convertirse en actores por derecho propio. Para lograrlo, se requiere una nueva mentalidad política. Los políticos de Tigray también deben pasar de ser actores de apoyo a convertirse en actores principales”, concluyó.
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