En declaraciones a la prensa, Ismail Al-Thawabta, jefe de la oficina de medios del Gobierno en Gaza, señaló que la crisis “coloca al sistema médico ante una verdadera catástrofe humanitaria”.
Israel solo permitió el ingreso de apenas el 42 por ciento de los camiones cargados con ayuda tras la entrada en vigor del alto el fuego, el 10 de octubre del pasado año, destacó. Como ejemplo, citó que del 15 de enero al 7 de febrero llegaron cinco mil 831 vehículos, de los 13 mil 800 planificados.
Reveló que carecen del 46 por ciento de la lista de medicamentos esenciales, del 66 por ciento de los insumos médicos y del 84 por ciento de los materiales de laboratorio y de los bancos de sangre.
Asimismo, calificó los servicios médicos como meramente formales y muy limitados porque no garantizan la continuidad de la ayuda.
La situación en Gaza representa un claro crimen humanitario, y la continuación de esta realidad es una flagrante violación del derecho internacional que coloca al mundo entero ante sus responsabilidades morales, afirmó.
También el Centro de Derechos Humanos de Gaza expresó su profunda preocupación por el grave y acelerado deterioro de la situación sanitaria en la Franja.
El deterioro de la situación sanitaria alcanzó niveles catastróficos que amenazan el derecho a la vida y la salud de más de dos millones de personas, alertó.
A finales del pasado mes, el farmacéutico Khaled Odeh denunció una grave escasez de medicamentos para enfermedades crónicas en la región como resultado del asedio israelí.
Advirtió sobre la falta de medicamentos para enfermedades cardíacas, diabetes, presión arterial y glándula tiroides.
Israel solo permite el ingreso de tipos específicos de medicamentos para la presión arterial, y prohíbe otros, lo cual representa una manipulación sistemática de la salud de los pacientes y la imposición de un castigo colectivo injustificado, afirmó.
A principios de año, Muhammad Abu Salmiya, director del Complejo Al-Shifa, anunció que los hospitales del territorio enfrentan una etapa muy peligrosa por el creciente número de enfermos y la grave escasez de medicamentos, pese a la tregua vigente.
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