Durante una entrevista concedida al programa Fórum Onze e Meia, el también militante histórico de izquierda dejó ver que su actuación parlamentaria se caracterizará por el enfrentamiento político directo y la defensa de las banderas progresistas, en un Legislativo dominado por fuerzas conservadoras.
Zé de Abreu señaló que su eventual candidatura responde a un llamado realizado hace cuatro años, durante la campaña presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva, cuando el actual mandatario insistía en la necesidad de fortalecer la representación de izquierda no solo en el Ejecutivo, sino también en el Parlamento.
El actor comparó su futura actuación legislativa con la del exfutbolista uruguayo Sebastián “Loco” Abreu, conocido por su estilo aguerrido, apodo que aseguró haber recibido durante la segunda campaña electoral de la expresidenta Dilma Rousseff, en un contexto de alta polarización política.
A la extrema derecha hay que enfrentarla, afirmó el precandidato, quien dijo inspirarse en la actuación de los diputados Lindbergh Farias y Paulo Pimenta, ambos del PT, a quienes consideró referentes dentro del Legislativo.
Zé de Abreu sostuvo que el actual Gobierno enfrenta dificultades para aprobar sus iniciativas debido a la correlación de fuerzas en el Congreso, donde predominan sectores de derecha, extrema derecha y del llamado Centrão, aunque reconoció avances logrados por la administración de Lula.
Entre sus principales ejes programáticos, el actor destacó la defensa de la reforma agraria, causa que considera una deuda histórica del PT con el país.
Abreu reconoció avances del actual Gobierno en la materia, pero subrayó que el proceso sigue siendo lento, y destacó el papel del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra en esa agenda.
Otra de sus prioridades será la regulación de los servicios de streaming y la actualización de la legislación que rige el trabajo artístico y técnico en Brasil.
El intérprete de larga trayectoria en el cine y la televisión, conocido por sus papeles en telenovelas como Avenida Brasil, Insensato corazón y Dulce ambición, criticó las condiciones laborales impuestas en producciones audiovisuales seriadas y afirmó que la normativa vigente, aprobada en 1978, no responde a las transformaciones del sector.
Según explicó, la expansión de las plataformas digitales ha generado jornadas extensas y condiciones precarias para actores y técnicos, situación que considera incompatible con los derechos laborales.
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