Después del caos matinal por la suspensión de los servicios y el incumplimiento de un compromiso de ofrecer servicios mínimos de 75 por ciento, los gremios de Comisiones Obreras (CCOO), Unión General de Trabajadores (UGT) y el de maquinistas (Semaf) aceptaron deponer el paro.
Si bien la protesta se dio por terminada, otros sindicatos minoritarios no opinan lo mismo, además de que la decisión de las tres asociaciones deberá ser ratificada por los comités generales de empresa de Renfe y Adif.
Todavía el servicio ferroviario no ha recuperado la normalidad y los sindicatos CGT y Sindicato Ferroviario (SF), coincidieron en mantener el paro a la espera de conocer detalles del acuerdo con el Ministerio de Transportes.
El deterioro de infraestructuras y falta de financiación, son las causas la huelga de este lunes, consecuencia también del trágico accidente de Adamuz (Córdoba).
La convocatoria de paro era por tres días, tras una crisis acentuada por el siniestro que provocó la muerte de 47 personas.
Dos trenes de alta velocidad (Iryio y Alvia) colisionaron en la zona andaluza de Adamuz, y uno de ellos volcó sobre la vía de al lado, por razones todavía bajo investigación, aunque todo apunta a problemas en las vías.
En paralelo al accidente ferroviario de Adamuz el pasado 18 de enero, numerosos contratiempos se dieron en otros itinerarios españoles, en particular en Barcelona con los Rodalies (trenes de corta distancia de Cataluña).
El 20 de enero, un maquinista de Rodalíes murió al chocar con un muro en Gelida (Barcelona), agravando la crisis con el sistema ferroviario español.
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