A la medida de fuerza que arrancó la semana pasada y se agravó el lunes en la capital provincial homónima y en Rosario, la principal ciudad, así como en otras localidades, y continuó durante toda la madrugada de este martes, se sumaron personal del Servicio Penitenciario y familiares.
Desde la Asociación Profesional Policial (Apropol), entre los reclamos de mejoras económicas figuran “una recomposición salarial real, con un haber inicial no inferior a la canasta básica total y liquidaciones claras y auditables” y la implementación de una Tarjeta Alimentaria Policial para todo el personal, sin distinción de destino ni jerarquía.
Acorde con el nuevo plan que anunció el ministro provincial de Seguridad, Pablo Cococcioni, el sueldo de un inspector promedio supera los dos millones 250 mil pesos (mil 530 dólares), un director de policía un millón 626 mil 942 (mil 106 dólares), en tanto un suboficial que representan la inmensa mayoría cobra 130 mil 505 pesos (89 dólares) con adicionales.
Al cierre de 2025, el costo de la canasta básica ascendió a un millón 257 mil 329 pesos (855 dólares) al mes, monto que requiere una familia tipo para no ser pobre. En enero, ese promedio volvió a subir.
La protesta de los policías coincide hoy una multitudinaria manifestación de los sindicatos provinciales contra la reforma laboral del gobierno nacional, el segundo capítulo de la realizada en Córdoba en un plan de lucha gremial en rechazo al proyecto del presidente Javier Milei.
Los agentes con sus patrulleros se concentraron frente a la Casa de Gobierno y la Jefatura de Policía de Rosario. Allí, los efectivos de la fuerza que patrullaban la ciudad decidieron sumarse a las manifestaciones que estaban realizando sus colegas.
La manifestación aconteció luego que los miembros de la fuerza del orden santafesina consideró insuficiente un plan de mejoras laborales anunciado por el gobierno provincial que incluye un incremento salarial.
Desde el gobierno provincial confirmaron que, pese al clima de tensión, el patrullaje se mantuvo activo durante la noche y la madrugada, por lo que evitaron hablar de un «acuartelamiento» de los efectivos provinciales.
En medio de las protestas, las autoridades ordenaron el avance de la fuerza contra los manifestantes. De ese modo, los propios agentes terminaron enfrentándose con sus compañeros, describió el canal de noticias C5N. En el resto de provincia –añadió- también hay reclamos y la tensión crece ante la posibilidad de que el conflicto continúe. Ante esta situación, las protestas también incluyeron la solicitud del cese de las sanciones administrativas contra quienes participaron de la movilización inicial.
Ante la protesta, el ministro Cococcioni aseguró ayer en declaraciones públicas que para la administración del gobernador Maximiliano Pullaro «la inversión en seguridad es prioritaria», y valoró que «aun en el clima de descontento de estos días, no se vieron afectados los niveles de operatividad» de la fuerza.
«Lo que se plantea es razonable. Somos una gestión pro policía y pro fuerzas de seguridad. Nunca vamos a tener un gesto de desvalorización hacia ellos; estamos agradecidos con ellos», prometió el funcionario.
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