Según Boy-Seiffert, solo poco más de la mitad de los postulantes aprueba la prueba lingüística, obligatoria para el ingreso.
El 40 por ciento de los candidatos suspende el dictado, la gramática o ambos requisitos mínimos, afirmó Boy-Seiffert al medio.
Analistas locales señalan que los errores comunes incluyen ortografía, puntuación, uso de artículos y tiempos verbales y vinculan el problema a la urgente necesidad de efectivos, pues hacia 2030 se jubilará un 30% de la plantilla.
Pese a ello, en 2025 solo 457 de seis mil 355 aspirantes fueron admitidos, lejos de la meta de 624 plazas.
La academia considera reforzar los cursos preparatorios para asegurar el dominio del idioma, esencial para el servicio policial, mientras la situación refleja un desafío mayor en la formación de fuerzas de seguridad en la capital alemana.
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