La medida, calificada por un diplomático como «un reconocimiento práctico de redistribución de cargas», forma parte de un nuevo reparto de altos cargos que otorgará mayor protagonismo a los países europeos.
El Comando Conjunto de la OTAN en Nápoles, responsable del flanco sur, pasará a Italia. El de Norfolk (EEUU), que supervisa el norte y la seguridad transatlántica, será liderado por el Reino Unido, precisaron fuentes. Analistas locales interpretan la decisión en el contexto de la intención declarada de Washington de reducir su despliegue en Europa y reenfocar esfuerzos hacia la región del Indo-Pacífico y subrayan que EEUU mantendrá el control estratégico al conservar puestos clave, como el del Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR).
La reasignación, cuya implementación llevará meses, ocurre mientras la OTAN busca un equilibrio entre la defensa colectiva en Europa y las prioridades globales de su principal potenciador militar.
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