Lutnick fue interrogado este martes sobre su nexo anterior con Epstein tras revelarse que ambos mantuvieron contacto años después de que el actual secretario de Comercio sugiriera que se había distanciado del empresario condenado por tráfico sexual.
Sin embargo, en su testimonio el miembro del gabinete de Donald Trump negó rotundamente cualquier actuar incorrecto. Un demócrata afirmó que él había «tergiversado totalmente» el alcance de su relación «ante el Congreso, el pueblo estadounidense y los sobrevivientes» de los «despreciables actos criminales y depredadores» de Epstein.
En su comparecencia ante el subcomité de Asignaciones del Senado, Lutnick fue interpelado varias veces acerca de su correspondencia con Epstein, la cual aparece explícita en los archivos publicados hace poco por el Departamento de Justicia.
A una pregunta específica, el secretario de Comercio del presidente Trump confesó que sí visitó en 2012 la isla de Epstein en el Caribe y que le acompañaron su esposa e hijos.
«Almorcé con él, ya que estaba en un barco cruzando la frontera de vacaciones familiares. Mi esposa me acompañaba, al igual que mis cuatro hijos y mis niñeras», declaró Lutnick en respuesta al senador demócrata Chris Van Hollen, de Maryland.
Al interrogarlo si observó algo inapropiado en esa breve estancia allí, Lutnick acotó: «Lo único que vi con mi esposa, mis hijos y la otra pareja con sus hijos fue personal que trabajaba para el señor Epstein en esa isla».
Lutnick había sugerido previamente que se distanció de Epstein a mediados de la década de 2000, antes de su condena en 2008. «Así que nunca estuve en la misma habitación con él socialmente, ni por negocios ni por filantropía. Si ese tipo estaba allí, no iba porque es asqueroso», señaló Lutnick en octubre en el podcast ‘Pod Force One’.
«Esa es mi historia. Una sola y se acabó», enfatizó Lutnick, quien junto a su esposa conoció a Epstein en 2005 y tuvieron interacciones limitadas con él en los siguientes 14 años.
Los documentos publicados hace más de una semana, sacaron a flote un correo electrónico de la agenda de Epstein del 1 de mayo de 2011, que refería planes para tomar algo con Lutnick. Además, expedientes legales también demostraron que los dos invirtieron en el mismo negocio en 2012.
Pero el novelón Epstein, quien habría salpicado a importantes figuras de diversos ámbitos en el escándalo de tráfico sexual, tuvo ayer su más reciente capítulo: una declaración de su cómplice, Ghislaine Maxwell.
Maxwell, condenada a 20 años de prisión por conspirar con Epstein para abusar de menores, envió este lunes un mensaje a Trump de que, si él accedía a concederle una clemencia, ella limpiaría su nombre de cualquier irregularidad relacionada con el caso.
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