Para esta acción, que tiene lugar del 10 al 12 de febrero, los empleados del sector comenzaron a usar camisetas sindicales en lugar del uniforme oficial, como forma de protesta y presión para la apertura de negociaciones.
La movilización ocurre después de que, en una asamblea celebrada el 4 de febrero, los trabajadores del metro rechazaron el Plan de Carrera propuesto por la empresa y aprobaran el estado de huelga, lo cual anticipa un posible paro laboral en las próximas semanas.
Según el sindicato de trabajadores, abogan por negociaciones con el Metro de São Paulo para establecer la contratación por concurso público, un plan de carrera y el pago de Steps, que funcionan como una especie de ajuste salarial con base en la progresión profesional del empleado.
De igual modo, se oponen a la tercerización de áreas consideradas estratégicas, como la manutención del sistema.
Al rechazar el Plan de Carrera presentado por la compañía, el gremio sostiene que el documento no corrige el desajuste salarial entre trabajadores que desempeñan las mismas funciones ni garantiza la valorización profesional.
Los representantes sindicales también cuestionaron las propuestas de despido voluntario e incentivado que impulsa la empresa sin reposición de los cuadros, lo que, según advierten, puede afectar la operación y la seguridad, reportó el diario Folha de Sao Paulo.
El estado de huelga no implica paralización ni reducción de los servicios, que continúan operando con normalidad, y para que se concrete una huelga será necesaria una nueva asamblea sindical, cuya fecha aún no ha sido definida.
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