Al intervenir en la reunión del Consejo de Paz y Seguridad (CPS) de la UA, celebrado en esta capital y que estuvo dedicado a analizar la situación en Sudán y Somalia, así como las operaciones de la Misión de Apoyo y Estabilización de la UA en Somalia, el canciller alertó sobre las implicaciones regionales.
“Los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido se concentran en Kordofán, Darfur y el Nilo Azul, con intentos de consolidación territorial que exacerban el riesgo de fragmentación de facto del Estado sudanés”, añadió.
Precisó que la inestabilidad en las fronteras con Chad, Sudán del Sur y Etiopía, además de los riesgos para la seguridad del Mar Rojo, constituyen una amenaza directa a la paz y la seguridad continentales; y condenó enérgicamente todo apoyo externo, militar, financiero o logístico, que alimente el conflicto.
“Cabe señalar también que el tráfico de armas y la explotación ilícita de los recursos naturales sudaneses merecen una firme desaprobación. Esta conducta debilita la autoridad de este Consejo y compromete la solidaridad africana y la credibilidad colectiva de nuestro continente, sostuvo.
Acogió con satisfacción las iniciativas en curso, pero manifestó que esta pluralidad de esfuerzos requiere una clara convergencia estratégica para evitar solapamientos o dinámicas contrapuestas que podrían prolongar inadvertidamente el conflicto.
“Angola reafirma la urgente necesidad de que la Unión Africana ejerza plenamente su liderazgo político y de coordinación, garantizando la armonización de los esfuerzos de mediación en torno a un alto el fuego inmediato y verificable, el acceso humanitario sin restricciones y un proceso político inclusivo, con la titularidad sudanesa”, dijo.
Consideró esencial el envío de una misión del Consejo de Paz y Seguridad, así como la puesta en funcionamiento del Subcomité de Sanciones para identificar y recomendar medidas firmes y apropiadas contra el apoyo militar, logístico o financiero a las partes en conflicto, incluido el tráfico ilícito de armas y la explotación ilegal de recursos naturales.
António destacó también las iniciativas políticas desarrolladas por el Gobierno Federal y los Estados Federados para la implementación del Plan de Estabilización y Desarrollo de Somalia, que busca el consenso sobre el reparto de poder, los recursos y el federalismo fiscal.
Sin embargo, expresó preocupación por la persistente falta de consenso político en el Parlamento de la República Federal de Somalia respecto al proceso de Revisión Constitucional, lo que subraya la necesidad de un diálogo político inclusivo entre todos los actores somalíes.
“La celebración de elecciones sin un amplio acuerdo político, en un contexto en el que el mandato presidencial de Su Excelencia Hassan Mohamud finaliza en mayo de 2026, podría generar un aumento de las tensiones, comprometer la estabilidad institucional y debilitar los esfuerzos para combatir a Al-Shabaab”, alertó.
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