El máscara, miembro del equipo Cuba que representará a la nación antillana en la venidera edición del Clásico Mundial de Béisbol, sentenció que es un gran orgullo para él y su familia que vuelva a estar en la selección nacional en un evento de tal magnitud.
Esta temporada fue algo compleja para mí porque pasé por varias lesiones y además fui golpeado por el virus que azotó a gran parte de nuestra población, por lo que no pude rendir todo lo que se esperaba de mí, comentó vía redes sociales tras la victoria 8-3 de Matanzas sobre Las Tunas en el primer choque de la gran final.
Durante la etapa regular del 64 edición de la Serie Nacional, el receptor titular de los Cocodrilos compiló para 361 de promedio ofensivo (AVG), con 15 dobletes, un triple y cuatro cuadrangulares como extrabases.
Su nivel de madurez tras el plato y a la hora de guiar a los lanzadores le valió para despertar el interés de la organización del béisbol asiático Fukuoka SoftBank Hawks, que envió a uno de sus ojeadores de la zona del Caribe para observarlo de cara al futuro.
Pérez, quien es uno de los dos miembros del «Team Asere» que se desempeña solamente en la Serie Nacional, refirió a Prensa Latina que, lejos de significar un motivo de presión, es una motivación para continuar dedicándole al tiempo de entrenamiento y la superación.
En el argot de la pelota tenemos una frase y es que el terreno te agradece el tiempo que le dedicas, por lo cual trato de aprovechar todos los entrenamientos y poner en práctica los consejos de figuras de la talla de Frank Camilo Morejón y Ariel Pestano, destacó.
En la fase de play-off de la competición cubana del bate y la pelota, el aporte de Andrys ha sido fundamental en las aspiraciones de los Cocodrilos de Armando Ferrer de volver a alzar el título nacional luego del éxito en la campaña 2019-2020.
Atletas de la calidad y el margen de desarrollo que tiene Andrys Pérez invitan a ser optimistas con el presente y futuro de una posición tan compleja como la receptoría en el país.
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