La primera cifra de muertos asciende a 20, pero aún sigue la búsqueda de personas desaparecidas.
El embate más severo lo sufrió la ciudad de Tomasina, pero no fue la única, ya que la vecina región de Atsinanana también resultó estremecida por la brutal fuerza de la tormenta, que ya se hace sentir en Mozambique desde donde se reportan fuertes aguaceros e inclementes vientos que causaron víctimas humanas, según las primeras pesquisas, y destrucción de casas y cultivos.
El número de viviendas destruidas en Tomasina asciende a 18 mil, a las que se suman otras 50 mil dañadas o inundadas, según el primer reporte de la Oficina de Gestión de Riesgos y Catástrofes, emitido con carácter provisional, ya que aún no está completo el censo de la destrucción.
La llegada de auxilio a los damnificados la impiden las aguas dejadas por el brutal fenómeno climático, una especie de maldición que azota cada año a países del sureste africano.
Por increíble que parezca, las telecomunicaciones resultaron indemnes a la furia destructiva del meteoro.
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