La acción se realizó en coordinación con la Dirección del Parque Nacional Galápagos y forma parte de una estrategia de conservación de la biodiversidad en estas islas del Pacífico, consideradas patrimonio natural de la humanidad.
Durante este mes de febrero fueron retornados 71 ejemplares de la especie Chelonoidis darwini a la isla Santiago, 146 individuos de Chelonoidis guntheri y Chelonoidis vicina a la isla Isabela y 60 tortugas de Chelonoidis donfaustoi a la isla Santa Cruz.
Según el Ministerio, cada ejemplar pasó por protocolos de cuarentena, evaluaciones veterinarias e implantación de microchips para su monitoreo científico en estado silvestre.
El programa opera desde centros de crianza donde las tortugas juveniles crecen protegidas de amenazas como especies invasoras y presión humana.
Las autoridades explicaron que solo cuando alcanzan el tamaño y las condiciones adecuadas son reintroducidas en su hábitat natural, bajo planificación técnica y criterios científicos.
Las tortugas gigantes cumplen un papel clave como “ingenieras del ecosistema”, al dispersar semillas, moldear la vegetación y contribuir a mantener la estructura de los hábitats insulares.
En los próximos días se prevé liberar un nuevo grupo en una isla donde la especie estuvo ausente por más de 180 años, lo que marcaría un hito en la restauración ecológica de una de las islas pobladas del archipiélago. Ubicado a unos mil kilómetros al oeste del Ecuador continental, el archipiélago está conformado por 13 islas principales y es considerado un laboratorio natural único por su biodiversidad.
Fue allí donde el científico británico Charles Darwin encontró las claves que lo inspiraron a desarrollar la teoría de la evolución por selección natural, tras su visita en el siglo XIX, y desde 1978, las Galápagos están reconocidas como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.
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