En declaraciones a la BBC, el diplomático subrayó que la República Islámica rechaza la exigencia de detener el enriquecimiento de uranio y reiteró que cualquier avance dependerá de la reciprocidad en materia económica.
Takht-Ravanchi sostuvo que “la pelota está en el campo estadounidense” y enfatizó que, si existe sinceridad por parte de Washington, el camino hacia un acuerdo podría abrirse.
Por su parte, el director de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohammad Eslami, señaló que Teherán podría aceptar reducir la concentración de su uranio altamente enriquecido a cambio del levantamiento total de las sanciones económicas y financieras.
En paralelo, funcionarios estadounidenses afirmaron que el ejército de Estados Unidos se prepara ante la posibilidad de operaciones prolongadas contra Irán en caso de que el presidente Donald Trump ordene una acción militar.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció que, aunque Trump prefiere alcanzar un entendimiento con Teherán, las negociaciones resultan extremadamente complejas.
Está previsto que el próximo martes se celebre en Ginebra, Suiza, una nueva ronda de conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, con la mediación de Omán, en un intento por avanzar hacia una desescalada en torno al programa nuclear iraní.
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