Durante una entrevista exclusiva concedida a la revista estadounidense Newsweek, Díaz-Canel dijo que Cuba promueve la solidaridad, pero que no le teme a la guerra. Tenemos una doctrina de defensa denominada “Guerra de todo el pueblo”, que no es una doctrina agresiva, sino defensiva, con la participación de todo el pueblo, explicó.
El dirigente cubano ratificó que la isla no constituye amenaza para los Estados Unidos y que lo ha demostrado a lo largo de su historia.
Por tanto -señaló-, no hay pretexto, no hay excusa, para que Estados Unidos recurra a la agresión militar como una vía para resolver nuestras diferencias.
Sin embargo, constantemente, y sobre todo en los últimos meses y semanas, hemos asistido a toda esta retórica por parte de un representante oficial del Gobierno de los Estados Unidos que anuncia una agresión militar contra Cuba, establece plazos sobre cuánto tiempo durará la Revolución cubana y fija fechas hasta cuándo vamos a resistir antes de que nos invadan, apuntó.
Y hay una frase que es muy, muy ejemplar, altamente ilustrativa, de esa mentalidad ultraconservadora cuando dicen que han “aplicado toda la presión posible contra Cuba”, reconociendo así que efectivamente existió un bloqueo brutal, que ahora niegan, y luego inmediatamente añaden que “por lo tanto, nuestra única opción restante es tomar el control y aniquilarla”, recordó Díaz-Canel.
Precisó que es toda una posición beligerante y agresiva y bien alejada de nuestras propuestas de conversación con Estados Unidos. “Por tanto, tenemos la responsabilidad de prepararnos para la defensa del país”, acotó.
No es la primera vez en nuestra historia; desde hace 67 años, la posibilidad de una agresión, de una amenaza militar, siempre ha estado presente, argumentó Díaz-Canel.
Y por eso nos preparamos para la defensa —no para atacar, sino para defendernos— y para que esta preparación para la defensa, esta firmeza, esta disposición del pueblo a defender la revolución, a defender nuestra soberanía y a defender nuestra independencia, sirva también para evitar la confrontación, sentenció.
Para quienes ejercemos el liderazgo -expresó-, para quienes se nos han confiado responsabilidades de dirección en el seno de la revolución, nuestro compromiso es con el pueblo y con la Revolución Cubana, con su labor, con la soberanía y con la independencia del país.
Por consiguiente, esto lleva consigo la convicción implícita de que estamos preparados para dar nuestras vidas por la revolución –por su vida, por soberanía y por su independencia. No nos preocupa nuestra seguridad personal.
ESFUERZOS ENCAMINADOS A PRESERVAR LA PAZ
Enfatizó que lo que se debe hacer es preparar al país para evitar una agresión y prepararlo para su defensa militar, “porque lo que nos preocupa es el destino de nuestro pueblo y el futuro de la nación cubana”.
Asimismo, puedo afirmar con absoluta certeza y honestidad que una acción militar contra Cuba —además de ser una situación sumamente vergonzosa— provocaría inmensas pérdidas tanto para las naciones como para los pueblos. La pérdida de vidas y la destrucción material serían incalculables, advirtió Díaz-Canel.
Tal acto de agresión sería extremadamente costoso en todos los aspectos. En ese sentido ratificó que “nuestros pueblos merecen la paz, la posibilidad de vivir en un ambiente de amistad, de cooperar y de disfrutar de libertad plena para forjar una relación genuina y de buena vecindad”. El jefe de Estado recalcó que siempre los esfuerzos estarán encaminados a evitar la guerra y “trabajaremos por la paz. Pero si se produce una agresión militar, responderemos, lucharemos, nos defenderemos, y si caemos en combate, morir por la patria es vivir”, concluyó.
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