“Estados Unidos busca asfixiar al gobierno cubano impidiendo que acceda a petróleo, fundamental como fuente de energía para la Isla”, señala Vidarte en un artículo sobre el tema del catedrático de la Universidad Católica de Perú y ajeno a posiciones de izquierda.
Agrega que Washington “en la práctica implementa un bloqueo, sancionando económicamente a cualquier país que le permita a Cuba acceder al petróleo”.
Opina que esa es la forma de negociar del gobernante norteamericano, Donald Trump, y la medida “para Cuba puede tener un impacto humanitario terrible”.
En el contexto histórico del problema, Vidarte recuerda que Raúl Porras Barrenechea “defendió la soberanía de Cuba frente a la injerencia estadounidense” durante la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1960, cuando rechazó la exclusión del país antillano.
Añade que Porras “era consciente de que no podía seguir admitiéndose la violación permanente del principio de no intervención en América Latina por parte de Estados Unidos”.
Afirma que después de la invasión militar norteamericana a Panamá, en 1989, la región parecía superar décadas de intervencionismo pero “lamentablemente, el llamado Corolario Trump a la Doctrina Monroe es un regreso al pasado”.
Tal política, añade, implica una presencia política y militar mucho más activa de Estados Unidos en América Latina en función de sus intereses, especialmente aquellos relacionados con su competencia hegemónica con China.
El catedrático se refiere a la reciente agresión militar a Venezuela y la califica como una acción para evitar que China siga comprando petróleo al país bolivariano y no parece haber sido una acción contra el narcotráfico ni de promoción de la democracia como alegaba Estados Unidos.
Apuntó que esas intervenciones no solo están dirigidos a países cuyos gobiernos se han mostrado críticos de Estados Unidos, pues “las amenazas por recuperar el Canal de Panamá, violando el Tratado Torrijos-Carter, demuestran que no importa si eres aliado o no de la potencia mundial, si es que supuestamente sirves a los intereses de China en la región”.
Más adelante, pregunta: “¿La reciente adhesión de Colombia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta podría implicar una acción contra dicho país, justificándola bajo la lucha contra el narcotráfico?”.
“¿La consolidación del puerto (chino-peruano) de Chancay como «hub» regional podría implicar una acción contra el Perú por cuestiones de seguridad?” invocadas por Washington, añade
“No se trata de sostener al régimen venezolano o al cubano (sino de) una posición principista sobre un accionar no solo al margen del derecho internacional, sino que también se construye sobre intereses ajenos y que nos puede afectar en el futuro cercano”, advierte.
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