Millones de familias despidieron a la Serpiente con comida, limpieza del hogar, decoraciones rojas y petardos, una tradición que se remonta a una antigua leyenda milenaria acerca del monstruo Nian, que aterrorizaba a los aldeanos una vez al año.
Según la historia, el color rojo y los ruidos fuertes, como los de los petardos, ahuyentaron a esta criatura y desde entonces, las familias decoran sus hogares con papel rojo, encienden antorchas y lanzan fuegos de artificio para alejar a los malos espíritus.
Durante la nochevieja millones de chinos disfrutaron de la Gala del Festival de Primavera, organizada y televisada por el Grupo de Medios de China.
Se trata de un acontecimiento nacional que este año destacó por presentar a un grupo de robots humanoides de varias empresas tecnológicas haciendo kung fu junto a niños, con movimientos suaves y fuertes, continuos, estables y soprendentemente bien coordinados.
Además, las linternas, faroles y luces por las calles dibujan un panorama citadino completamente diferente a otras épocas del año, lo cual se complementa con un boom del turismo y consumo interno.
De ahí que los gastos turísticos y viajes en estos días de feriados sean un indicador clave para China del desempeño económico del país.
De acuerdo con autoridades, este año se prevé que el número de viajes transregionales de pasajeros (del 2 de febrero al 13 de marzo) alcance un récord histórico de 9.500 millones.
El Año del Caballo de Fuego es una combinación zodiacal que, según la tradición milenaria, imprime al periodo venidero un carácter de dinamismo intenso, pasión desbordante y transformaciones audaces.
El Caballo, séptimo signo del horóscopo chino, simboliza la libertad, la independencia y el movimiento perpetuo.
Cuando este animal se une al elemento Fuego -que rige los años terminados en 6 y 7- sus cualidades se potencian hasta el extremo, dando lugar a un ciclo que los astrólogos orientales describen como explosión de energía vital.
China inicia el periodo con expectativas centradas en la transición hacia un crecimiento de mayor calidad, impulsado por el recientemente aprobado XV Plan Quinquenal (2026-2030).
Además, este año Beijing asumió la presidencia del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), cuya Reunión de Líderes se celebrará en la ciudad sureña de Shenzhen.
China aseguró que en 2026 impulsará una mayor apertura al exterior e integración económica regional en un contexto global marcado por incertidumbre, reconfiguración geopolítica y acelerada transformación tecnológica.
Así que para el gigante asiático, el Año del Caballo viene perfecto para las transformaciones que Beijing sigue impulsando como parte de su proceso de reformas profundas del sistema de economía de mercado socialista.
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