Tras el desenlace, el titular del Congreso, Fernando Rospigliosi, suspendió la sesión plenaria y convocó a reanudarla mañana para elegir entre los legisladores que postulen al cargo en las siguientes horas.
La defenestración de Jerí fue aprobada con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, tras lo cual los participantes estallaron en aplausos y vivass por el rotundo resultado.
La sesión se desarrolló a lo largo de cuatro horas, en su mayoría dedicadas a la lectura de las las siete mociones de censura y otra de vacancia, la primera menos exigente en votos que la segunda, y a fatigantes discursos, casi todos repetitivos.
Los oradores coincidieron en fundamentar en duros términos la necesidad de deponer a quien cuestionaron por sus reuniones secretas con empresarios privados afanados por contratos de obras públicas y por recibir en el Palacio de Gobierno prolongadas visitas de agraciadas jóvenes que después eran contratadas en el Estado.
Congresistas que votaron contra Jerí cuando, aupado por las bancadas de derecha extrema y centro-derecha, desde el cargo de titular del Congreso, fue elegido para que, reemplazar a la también destituida Dina Boluarte.
Entre los acusadores, la congresista Ruth Luque recordó que estuvo entre la minoría que entonces no votó por Jerí y denunció que estaba siendo investigado por presunta violación de una joven y como legislador era conocido como cabildero a favor de intereses privados y dado a la vida disoluta.
Otros llegaron a señalar que era urgente destituir al gobernante porque desprestigiaba al país más que la serie de cambios presidenciales antes de tiempo que en una década ha tenido el país.
El argumento minoritario sobre la supuesta inconveniencia de cambiar de presidente cuando falta menos de ocho semanas para elecciones presidencial y parlamentarias, se estrelló con el hecho que tal proceso estará a cargo de organismos electorales autónomos.
La contundente votación no solo tuvo a Jerí como derrotado, sino también a la candidata presidencial neoliberal Keiko Fujimori, que se opuso hasta el final al cambio con alegato de que debe mantenerse la estabilidad, y al embajador de Estados Unidos, quien dijo ayer que Jerí debería seguir a cargo, lo cual generó críticas.
Jerí se instaló en el Palacio Gobierno el 10 de octubre de 2025, sin haber ganado elección ciudadana alguna -llegó al Parlamento como suplente del eliminado ganador de su curul- y lo acogieron positivamente por su juventud y dinamismo.
Lo favoreció sobre todo por su contraste con la impopularidad casi unánime de Boluarte, que se marchó cargando la mochila de las muertes en la represión de las protestas contra su ascenso al cargo.
Desde 2017, cuando renunció el presidente neoliberal Pedo Pablo Kuczynski tras un año y 36 días de gobierno, ocuparon la Presidencia sucesivamente Martín Vizcarra (gobernó un año y 236 días),Manuel Merino (5 días), Pedro Castillo (un año y 130 días), Dina Boluarte (dos años 306 días) y José Jerí (131 días).
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