La gran mayoría de bancadas congresistas lograron acumular las 78 firmas de legisladores exigidas para que la sanción pueda debatirse, cifra que representa a dos tercios de los 130 legisladores y que bastaría también para defenestrar al mandatario.
Sin embargo, la posición gubernamental plantea mantenerlo en el cargo, alegando la necesidad de evitar posibles afectaciones a la campaña por los comicios presidencial y legislativos del próximo 12 de abril, en la que el tema se ha vuelto estelar, lo que presionó a los contendores a firmar la demanda de censura.
Sin embargo, el Gobierno insiste en apuntalar a Jerí, posición compartida por el partido neoliberal Fuerza Popular con el argumento de que solo faltan menos de ocho semanas para las elecciones y poco más de cinco meses para que termine el mandato.
Señalan que, entonces sin inmunidad, el mandatario será indagado por cargos como tráfico de influencias y otros, por sus contactos clandestinos con empresarios privados chinos que cabildean por contratos de obras públicas y las largas visitas de jóvenes mujeres al mandatario en el Palacio de Gobierno, que luego eran contratadas para empleos en el Estado.
Similar posición tomaron las agrupaciones de empresarios en demanda de estabilidad, en coincidencia con declaraciones del controvertido embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, a favor de la continuidad de Jerí como presidente, lo que dio pie a críticas por la injerencia.
Navarro dejó además abierta la posibilidad de que su presidente, Donald Trump, hable sobre las elecciones peruanas y con candidatos.
En ese contexto, en las redacciones circulaban versiones según las cuales es posible que hoy las fraccionadas bancadas apelen a maniobras como el ausentismo o la abstención, para eludir el compromiso de sus partidos de censurar al Presidente, impidiendo una mayoría consistente que logre cesar a Jerí.
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