En el documento Nahas Angula, presidente de la fundación, expresó su profunda preocupación por la escalada de las medidas coercitivas, las cuales calificó como una amenaza existencial para la supervivencia de la nación.
«Cuba enfrenta hoy una crisis humanitaria provocada por el ser humano. Los informes indican una inminente emergencia energética impulsada por las estrategias punitivas de Washington contra la nación socialista», acotó.
«El nuevo marco arancelario anunciado contra los proveedores cubanos de petróleo, sumado a una declaración de emergencia nacional, constituye un ataque directo a Cuba con profundas implicaciones para el comercio, la diplomacia y la estabilidad regional», agregó.
De igual forma calificó a la situación en la isla como «sin precedentes» y citó al Secretario General de la ONU, António Guterres, cuando advirtió sobre «un posible colapso humanitario si las necesidades energéticas de Cuba siguen sin satisfacerse».
«Este no es un debate político abstracto. Los hospitales se están quedando sin combustible, los suministros médicos se retrasan y los ciudadanos comunes soportan a diario la carga de estas medidas inhumanas», dicta la declaración.
A modo de conclusión la organización exigió justicia, equidad e igualdad de trato entre las naciones. Además previno al mundo de este peligroso precedente para la comunidad internacional, alegando que la justicia demorada es denegada y que esta no puede esperar.
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