“Nuestro cariño y reconocimiento a Jesse Jackson”, manifestó la jefa del Ejecutivo durante su habitual encuentro con medios de comunicación.
Desde el Palacio Nacional, la dignataria señaló que Jackson, dos veces candidato a la nominación demócrata para la Presidencia en el país norteño, “fue prácticamente discípulo de Martin Luther King”, y rememoró la ocasión en la que pudo escucharlo directamente.
“En el 80 y tanto, o en los 90, en Nueva York, tuve la oportunidad de viajar y escucharlo en una iglesia. (Era) un extraordinario orador, un pacifista y un defensor de los derechos humanos y los derechos civiles en Estados Unidos”, describió.
Transmitió un saludo a su familia y a la comunidad en la nación vecina, y señaló que el movimiento de transformación en México “en mucho se inspira en la lucha pacífica” de Luther King, el sudafricano Nelson Mandela o el indio Mahatma Gandhi como vía para conquistar derechos.
Jackson alcanzó notoriedad nacional en la década de 1960 y su trayectoria está marcada por la defensa de la igualdad racial, la justicia económica y los derechos de voto.
En 1971, fundó Operation PUSH como una forma de mejorar las condiciones económicas de las comunidades negras del país y en 1984 lanzó la Coalición Nacional Arcoíris, pero unos 12 años después ambas se fusionaron para dar lugar a la Coalición Rainbow PUSH.
Considerado en Estados Unidos el que abrió el camino para que Barack Obama se convirtiera en el primer mandatario afroamericano en llegar a la Casa Blanca, venía afrontando desde hace años una enfermedad neurológica degenerativa.
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