Horas después de ser cesado como mandatario por una abrumadora mayoría parlamentaria que lo censuró como titular del Congreso encargado de la Presidencia desde el 10 de octubre último, cuando reemplazó a su impopular antecesora, Dina Boluarte.
Tras la reunión de despedida de los integrantes del Consejo de Ministros, Jerí salió de la sede presidencial por la puerta principal entre aplausos de los ministros y abordó un automóvil oficial para trasladarse a su domicilio.
Poco antes, expiró el plazo de presentación de candidatos al sillón presidencial que disputarán los congresistas de izquierda Edgar Reymundo, de la bancada Juntos por el Perú, y José Balcázar, de Perú Libre, así como la derechista Maricarmen Alva, de Acción Popular, y el centrista Héctor Acuña, de Honor y Democracia.
El pleno congresal para la elección fue convocado para mañana al atardecer, cuando para ganar la Presidencia se necesita la mitad más uno de los votos.
De no lograrlo ninguno de los cuatro, los que hayan obtenido los dos primeros lugares definirán la competencia en una segunda ronda en la que obtendrá la presidencia quien más votos reciba.
El primer ministro saliente, Ernesto Álvarez -expresidente del Tribunal Constitucional-, descartó que el Estado haya quedado acéfalo a la espera de la elección de mañana y dijo que el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, encarna el poder político, por ser el número dos en la jerarquía oficial.
Añadió que, como máxima figura del Consejo de Ministros, él y los titulares que lo integran deben seguir en sus cargos, manteniendo en funcionamiento a la administración pública, aunque sin tomar decisiones, a la espera de que el nuevo presidente designe a sus reemplazantes.
Jerí fue destituido en un pleno congresal de varias horas que culminó con 75 votos a favor de la censura, 24 en contra y 3 abstensiones.
La drástica decisión fue motivada por reuniones clandestinas de Jerí con empresarios que hacen negocios del Estado, reveladas por la prensa, y por caer en gruesas contradicciones en sus intentos de justificar esas actividades.
También motivaron su destitución las frecuentes y prolongadas visitas de mujeres jóvenes que recibía en el Palacio de Gobierno y que tras esas incursiones eran contratadas en diversas instancias del Estado.
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