Como es habitual cada año, los festejos colman avenidas, sambódromos y dichos escenarios naturales, los cuales son testigos de mucha diversión y recurrentes emergencias, al decir de diversas voces.
Esta vez, con un calor intenso y una elevada concentración de bañistas, las autoridades reforzaron operativos y reiteraron advertencias ante corrientes marinas, consumo excesivo alcohol y riesgos nocturnos, reportó Agencia Brasil.
También divulgó que el Cuerpo de Bomberos de Río de Janeiro aumentó el número de agentes desplegados en la etapa festiva, prevista para concluir en tres días.
El aumento significativo del flujo turístico obligó a ampliar la vigilancia en los principales balnearios y a redistribuir recursos humanos y tecnológicos con el fin de responder de manera rápida a incidentes en el mar.
Desde comienzos del verano austral, recordaron reportes de prensa, buena parte de los socorristas opera en puestos móviles, capaces de trasladarse según cambian las condiciones del océano Atlántico y la densidad de público.
Por su parte, el portavoz del mencionado Cuerpo de Bomberos, teniente coronel Fábio Contreiras, insistió en que la prevención sigue siendo el principal recurso para evitar tragedias.
Advirtió, además, que el consumo de bebidas alcohólicas incrementa de manera considerable la probabilidad de ahogamiento, y se opuso a los baños nocturnos.
En opinión de expertos en este tema, la reducción de la visibilidad y la dificultad para percibir cambios en el oleaje aumentan el peligro durante la noche.
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