Anoche, en el estadio Lourival Gomes, en Saquarema, Río de Janeiro, el equipo de Espírito Santo, conocido como Locomotiva Grená, se impuso 3-1 en penales al local Sampaio Corrêa tras la igualada 1-1 en el tiempo reglamentario.
Desde los 11 pasos, los derrotados fallaron tres veces de manera consecutiva, y la hinchada visitante celebró una clasificación histórica pues es la primera vez que Desportiva avanza de fase en este tipo de certamen, destacaron reportes de prensa.
Según el cronograma del evento, cuya presente edición es la 38 y terminará a inicios de diciembre, los triunfadores enfrentarán como anfitriones el 5 de marzo a Sport Recife en Cariacica.
Para hoy, también en la ronda inicial de clasificación, está previsto el desarrollo de 11 partidos en diferentes estados y el jueves otros dos.
Organizado por la Confederación Brasileña de Fútbol, el torneo evidencia la profundidad territorial de este deporte, que es capaz de movilizar a clubes y aficionados desde la Amazonía hasta el sur industrial del gigante sudamericano.
A diferencia de años anteriores, los conjuntos clasificados a la Copa Libertadores y los campeones nacionales y regionales ya no ingresan directamente en la tercera fase; se incorporan entre la segunda y la quinta ronda, antes de los octavos de final.
El sistema de partido único, limitado a las dos primeras fases, va ahora hasta la cuarta, y desde entonces los duelos serán de ida y vuelta, salvo la final, que por primera vez será a un enfrentamiento en sede neutral.
Más allá de los cambios reglamentarios, la Copa de Brasil muestra la marcada importancia del fútbol en la identidad nacional de un país, que es, como ningún otro, cinco veces campeón del mundo.
Cada versión, recalcan criterios de especialistas, renueva los sueños de clubes modestos que aspiran a enfrentar, y eventualmente superar, a los tradicionales equipos de fuerza, incluidos los 20 de la Serie A (Brasileirao).
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