El coordinador de los insumisos, Manuel Bompard, anunció en X que la sede del partido fue evacuada por la amenaza de bomba y precisó que la policía se encuentra en el lugar, mientras que los empleados y militantes están a salvo.
En los últimos días LFI ha informado diversos ataques contra sus instalaciones y locales en ciudades como París, Burdeos y Metz.
La organización es señalada moralmente responsable por el Gobierno y acusada por otras fuerzas políticas por la tragedia del 14 de febrero en Lyon, donde el joven nacionalista Deranque murió como consecuencia de heridas sufridas dos días antes durante una agresión por un grupo de personas.
A partir del crimen, suman 11 los detenidos por su presunta vinculación con los hechos, entre ellos miembros de la Joven Guardia, un movimiento antifascista acusado de pertenecer a la extrema izquierda, y el asistente del diputado insumiso Raphaël Arnault.
El líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, condenó cualquier acto de violencia política y descartó la responsabilidad del partido.
Por su parte, la portavoz gubernamental, Maud Bregeon, llamó hoy a la exclusión del parlamentario Arnault de las filas de la organización, al menos hasta que se esclarezca lo ocurrido.
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