El jefe de la Comisión Palestina contra el Muro y los Asentamientos, Mu’ayyad Sha’ban, explicó en un comunicado que el terreno está ubicado entre las ciudades de Sebastia y Burqa.
El funcionario acusó al gobierno de Benjamin Netanyahu de impulsar ese procedimiento para “consolidar el control de facto sobre la tierra y asignarla exclusivamente al servicio de los colonos”.
La zona objetivo de confiscación no se limita a los límites del sitio arqueológico, sino que se extiende a áreas circundantes, con graves implicaciones para los agricultores palestinos y las futuras extensiones de las ciudades de Sebastia y Burqa, subrayó.
Sha’ban denunció la estrategia israelí “destinada a imponer realidades de anexión de facto en Cisjordania, a través de herramientas legales y administrativas”.
Según la Oficina Central Palestina de Estadísticas (PCBS), Israel confiscó en 2024 unas cuatro mil 600 hectáreas de tierra en Cisjordania como parte de su política expansionista.
En un reciente informe sobre la situación en los territorios ocupados, la entidad precisó que casi dos mil 460 hectáreas fueron declaradas tierras estatales y el resto expropiadas.
La PCBS advirtió que el número de colonos superó los 770 mil en Cisjordania, de los cuales 336 mil viven en la zona ocupada de Jerusalén Este.
La nueva expropiación coincide con una ola de críticas contra ese país tras la aprobación el domingo último de varias medidas que facilitan la compra de tierras palestina por parte de colonos.
Entre las iniciativas sancionadas está la derogación de una ley que prohibía a los judíos comprar directamente tierras en Cisjordania y otra que permite a Israel administrar sitios religiosos en la ciudad de Hebrón, aunque estén en zonas controladas por la Autoridad Nacional Palestina.
Según las nuevas normas, si los dueños palestinos de un terreno no pueden presentar un título de propiedad, la parcela sería considerada “perteneciente a Israel”, lo que supone una anexión de facto.
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