La funcionaria advirtió que la UE mantiene contacto permanente con Kiev para definir los plazos y restablecer cuanto antes los suministros.
Itkonen no descartó convocar a un grupo de coordinación de emergencia para explorar rutas alternativas si la situación se prolonga.
A corto plazo no hay riesgos para la seguridad energética de Hungría y Eslovaquia, pues cuentan con reservas estratégicas para unos 90 días, declaró la vocera, citada por medios europeos.
El bombeo por el Druzhba se interrumpió a finales de enero pasado y analistas locales señalan que el incidente tiene un trasfondo político.
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, denunció el pasado día 15 que Ucrania «dilata intencionadamente» la reanudación del flujo para presionar a Budapest en el marco de las negociaciones de adhesión a la UE, un acto que calificó de «chantaje».
La tesis de Fico contrasta con la versión oficial ucraniana, que atribuye los daños en la infraestructura a un ataque con drones rusos.
El oleoducto es vital para las refinerías de los dos países centroeuropeos, que carecen de salida al mar y operan con una exención al embargo petrolero comunitario.
Ante la emergencia, el ministro de Exteriores de Hungría, Peter Szijjarto, anunció que su gobierno solicitó un permiso temporal para importar crudo ruso por vía marítima a través del oleoducto croata Adrija.
Zagreb confirmó su disposición a colaborar para evitar una crisis energética regional.
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