La Autoridad de Asuntos de Prisioneros y Exprisioneros y el Club de Prisioneros criticaron en un comunicado conjunto la decisión del Servicio Penitenciario de Israel (IPS) de realizar enmiendas legales que afectarán a los llamados detenidos administrativos.
Esa polémica normativa es rechazada por grupos de derechos humanos porque permite no presentar pruebas contra los detenidos mientras permanecen encerrados durante largos períodos sin ser acusados, juzgados o condenados.
Las dos instituciones señalaron que los cambios ordenados por el IPS representan un nuevo intento, bajo una cobertura legal, de evadir los derechos básicos garantizados por las leyes internacionales a los reclusos.
Al respecto, cuestionaron “la escalada sin precedentes de las campañas de detenciones arbitrarias bajo el pretexto de lo que la ocupación llama el ‘archivo secreto’, que afectó a miles de ciudadanos”.
Según el texto, unas tres mil 360 personas están encerradas en Israel bajo esa cuestionada iniciativa, lo cual representa 36 por ciento del total de detenidos palestinos en ese país.
Los palestinos y los grupos de derechos humanos denuncian que la detención administrativa viola el debido proceso judicial.
Sistemáticamente numerosos detenidos bajo esa norma inician huelgas de hambre por tiempo indefinido para denunciar sus casos y forzar a las autoridades israelíes a liberarlos.
El pasado mes, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados denunció que esos centros se convirtieron en campos de tortura para prisioneros palestinos, bajo una política oficial basada en el abuso físico y psicológico, el hambre y la negligencia médica.
En un reporte titulado “El infierno en la Tierra”, la ONG criticó la estrategia de las autoridades de ese país contra los reclusos y destacó que al menos 84 de ellos murieron en cárceles y centros de detención desde el inicio de la agresión contra la Franja de Gaza, en octubre de 2023, hasta diciembre del pasado año.
La tortura se convirtió en una política sistemática y declarada, que incluye palizas brutales, descargas eléctricas, uso de perros, bombas de gas y de sonido, humillaciones deliberadas, suspensión en posiciones dolorosas, confinamiento solitario, desnudez forzada y agresiones sexuales, advirtió.
Días antes, el diario The Times of Israel reveló un informe de la Defensoría Pública, el cual admitió que los palestinos encarcelados enfrentan condiciones no aptas para seres humanos y son sometidos a métodos de torturas.
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