La propuesta de Trump, que también lleva una fuerza de estabilización en la zona, genera expectativas y no pocas dudas sobre su alcance y viabilidad.
El gobernante elevó la apuesta a 10 mil millones de dólares para llenar de rascacielos la Franja de Gaza (¿con o sin los palestinos?), un enclave asediado y asolado por un conflicto histórico, arreciado en los últimos dos años por la intensificación del genocidio de Israel (que por cierto utiliza equipamiento militar de fabricación estadounidense para sus bombardeos).
«Parece mucho, pero es una cifra pequeña comparada con lo que cuesta una guerra. Dos semanas de combates cuestan mucho más dinero», afirmó Trump.
La de este jueves, es la primera cumbre de la Junta de Paz concebida por Trump con la mirada en una Gaza de posguerra, pero que ahora amplía sus funciones a otros conflictos globales, al margen de la ONU.
«Somos un modelo de cómo las naciones soberanas pueden contribuir a solucionar conflictos en sus regiones. La Junta de la Paz demuestra cómo juntos podemos construir un futuro mejor», enfatizó Trump en su intervención en la ceremonia inaugural, celebrada en el Instituto de la Paz, en esta capital, rebautizado con su nombre.
Entre los asistentes a la reunión aparecen los presidentes de Argentina, Javier Milei, y Paraguay, Santiago Peña, y el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán; además del mandatario indonesio, Prabowo Subianto, y los líderes de Cambodia, Hun Manet; y de Vietnam, To Lam.
También asisten representantes de Arabia Saudita, Indonesia y Emiratos Árabes Unidos, Turkiye, Uzbekistán, Catar, Pakistán, Marruecos, Kuwait, Jordania, Bielorrusia, Bulgaria y Kosovo.
Trump insiste que desde que asumió el cargo su administración resolvió ocho conflictos -aunque a juicio de observadores su conteo no encaja con la realidad- y piensa que aún existes muchos por solucionar.
«Hemos resuelto ocho conflictos que muchos nos decían que no se podían solucionar, los hemos resuelto en nada, en unos días. Y podremos resolver problemas más imposibles si vamos juntos en este camino tan bonito. La paz de Gaza es un ejemplo de que heridas muy antiguas se pueden curar», según el ocupante del Despacho Oval.
La Board of Peace (Junta de Paz), para líderes mundiales críticos de la iniciativa del mandatario estadounidense, busca debilitar aún más a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nacida hace más de ocho décadas.
Los expertos consideran que la división refleja una grieta más amplia, porque por un lado están los gobiernos alineados con la política exterior de Trump y por el otro los estados que rechazan el unilateralismo, destacaron medios de prensa.
Trump fungirá de forma indefinida como presidente de la Junta de Paz, cargo que podría extenderse más allá de la duración de su segundo mandato, que concluye en enero de 2029.
Por cierto, mientras la Junta de Paz funciona aquí, la amenaza de Trump de otra guerra pende sobre Medio Oriente: un ataque de Estados Unidos contra Irán que tendría imprevisibles consecuencias.
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