El ataque, considerado de gran envergadura por las autoridades de Kenya, se efectuaría en esta capital, durante el actual mes de Ramadán del 19 de febrero, al 20 de marzo.
El plan consistía –según información de la policía- en realizar ataques y actos terroristas en diferentes zonas densamente pobladas de Nairobi, así como el secuestro de ciudadanos extranjeros.
El diario keniano The Star publicó que la red operaba en un campamento de refugiados en Garissa, cerca de la frontera con Somalia, y se logró incautar un arsenal de armas que serían utilizadas en las acciones.
El grupo islamista Al Shabaab, con base en Somalia y vinculado a Al Qaeda, se ha responsabilizado con varios atentados ocurridos en Kenya, en represalia por el envío de tropas kenianas a Somalia para enfrentar a sus integrantes.
El accionar de estos extremistas ha provocado decenas de muertos y heridos en ese país desde hace años, además de daños en instalaciones civiles y militares.
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