Según la Oficina de Estadística de esa cartera, la desaceleración se explica en gran medida por la supresión del impuesto temporal sobre la gasolina, a partir del 31 de diciembre, medida que redujo los costes energéticos y alivió la presión inflacionaria.
El informe oficial de la entidad detalla que los precios de la energía cayeron un 5,2 por ciento respecto al mismo mes del año previo, mientras que la electricidad y el gas se abarataron un 1,7 por ciento y un dos por ciento, respectivamente.
En contraste, la cesta de consumo básico -sin incluir alimentos frescos- se encareció un 6,2 por ciento, aunque con menor intensidad que en diciembre, gracias a la moderación en el alza de cereales y carne.
Los productos frescos mostraron descensos notables, por ejemplo, las frutas se abarataron más de un nueve por ciento, y las verduras frescas registraron una caída cercana al 14 por ciento.
Estos resultados se alinean con las previsiones del Banco de Japón, que en diciembre elevó los tipos de interés de referencia al 0,75 por ciento y decidió mantenerlos estables en su última reunión con el fin de evaluar el impacto de la medida.
Aunque la institución ha señalado que continuará con ajustes graduales para consolidar un crecimiento sostenible, los analistas prevén que la próxima subida podría producirse hacia finales de año, con un horizonte de alcanzar el 1,5 por ciento en 2027.
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