La sala Avellaneda del Teatro Nacional acogerá la función de este sábado protagonizada por dos experimentados primeros bailarines, Viengsay Valdés y Dani Hernández, mientras los jóvenes Yunior Palma y Ana Pessino asumirán los papeles de Hilarión y la Reina de las Wilis.
Valdés es también la directora general de la compañía que mañana exhibirá un nuevo rostro en Giselle con el debut de Alianed Moreno, junto al primer bailarín Yankiel Vázquez como Albretch, en tanto, Alejandro Alderete se estrenará en el personaje de Hilarión y Nadila Estrada en el de la Reina de las Wilis.
Giselle cuenta una historia de amor, engaño, locura y vida más allá de la muerte.
Junto a El lago de los cisnes, deviene el ballet más codiciado y demandado por el público y los propios danzantes, quienes lo consideran un sueño y un reto.
Alonso fue la primera latinoamericana en encarnar el personaje y, de acuerdo con la crítica mundial, su construcción del papel sigue siendo una de las más logradas.
Con algo de leyenda y toques de misterio, Giselle ejerce un encanto sobre público y artistas que ni el paso del tiempo logra amilanar pues, una técnica impresionante no alcanza para encarnar un papel cuyos retos primordiales aparecen por actuación y estilo.
La bailarina italiana Carlota Grisi, la primera intérprete del personaje en 1841, cautivó a la audiencia del siglo XIX en París y delineó algunos matices que sus seguidoras se vieron obligadas a desarrollar después, cada una según la personalidad particular y sin descuidar los requerimientos del Romanticismo.
De acuerdo con la crítica especializada, a la versión cubana de Alonso la distingue el excelente montaje del drama, el carácter, la fuerza y la comunicación entre todos los personajes.
Por la excelencia mostrada por el BNC en esta versión coreográfica, la compañía cubana recibió, en 1966, el Grand Prix de la Ville de París, en Francia, y constituye una de las cartas de triunfo del conjunto artístico en los cinco continentes.
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