La celebración fue propuesta por Bangladesh y aprobada en la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) de 1999.
Según registros sobre el tema, se conmemora a nivel mundial desde el año 2000, cuando el entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, apoyó la iniciativa en su discurso.
Pese a la importancia de preservar la diversidad de lenguas y dialectos, muchos de ellos están en peligro de desaparecer, lo cual coloca en una situación de riesgo a la cultura de los pueblos, su identidad, valores y tradiciones.
En aras de contrarrestar dicha problemática, se prevé incorporar en el futuro algunos de ellos a los sistemas educativos o a través de los medios tecnológicos disponibles en la actualidad.
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