La vitrina de la agricultura francesa y el evento de su tipo más importante de Europa atrae en esta ocasión a más de mil expositores y a representantes de 20 países, en un escenario marcado por el rechazo a la reciente firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, pacto acusado de potenciar la competencia desleal.
En declaraciones a la prensa en el recinto ferial parisino de la Puerta de Versalles, donde sesionará el Salón durante nueve días, el jefe del Estado prometió priorizar a los agricultores bajo la premisa de “producir, preservar y proteger”.
Asimismo, ofreció impulsar la ley de urgencia agrícola, que entre otras cosas eliminará trámites, uno de los reclamos de un sector que presionó y presionó, incluso con los tractores en la calle, hasta lograr la oposición del Gobierno francés al acuerdo UE-Mercosur, aunque sin conseguir bloquearlo.
Macron también resaltó los éxitos en el combate contra la dermatosis nodular contagiosa, declarando que el país va en camino de derrotar de manera durable a la enfermedad, la cual puso en vilo desde el verano pasado a criadores bovinos, sobre todo de granjas sureñas.
El método empleado por el Gobierno para controlar la dermatosis generó malestar y repudio de una parte de los agricultores, en particular la decisión de sacrificar a todas las vacas en un recinto una vez detectado un caso.
De hecho, por primera vez en mucho tiempo los bovinos no estarán en el Salón Internacional de la Agricultura de París, una medida preventiva, aunque la ministra del sector, Annie Genevard, anunció ayer que se levantarán las barreras reglamentarias de control ante la ausencia desde el 2 de enero de nuevos contagios en suelo galo.
La Coordinadora Rural y la Confederación Campesina, dos de los sindicatos más activos en las protestas en demanda de reivindicaciones, adelantaron que boicotearían las actividades del presidente de la República relacionadas con esas organizaciones.
Finalmente la Coordinadora Rural aceptó reunirse con Macron, después de afirmar que no acudiría al tradicional desayuno del mandatario con los actores del campo, mientras que la Confederación Campesina confirmó su posición de boicot.
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