Las declaraciones de Kallas preponderaron, pese a divergencias entre los representantes permanentes de los Estados miembros para consensuar las nuevas medidas restrictivas.
Analistas en Bruselas señalan que la próxima ronda de sanciones enfrenta resistencias internas, en especial de países que mantienen vínculos energéticos con Rusia y alertan sobre el impacto económico.
Especialistas en relaciones internacionales consultados advierten que la efectividad de las medidas coercitivas disminuye con cada paquete, mientras Moscú ha logrado diversificar sus mercados y fortalecer alianzas con potencias asiáticas.
La decisión se produce en un contexto de creciente fatiga en algunas capitales europeas respecto al respaldo financiero y militar a Ucrania, así como de tensiones internas por el costo energético y la inflación.
Hasta el momento, el Kremlin no ha emitido respuesta oficial alguna, aunque fuentes diplomáticas rusas calificaron las sanciones como «ilegítimas y contraproducentes».
El venidero paquete restrictivo incluirá medidas comerciales y financieras adicionales, así como extensiones de listas negras de personas y entidades, según fuentes comunitarias.
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