Fotos de Tito Meriño, Prensa Latina
Una vez más, la compañía Patrimonio Cultural de la Nación caló en la sensibilidad de un público que desafió tempestades para presenciar en la Sala Avellaneda del capitalino Teatro Nacional un clásico de la danza mundial.
En versión coreográfica de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, la obra, una de las joyas del ballet romántico, cuenta la historia de una joven campesina que se enamora del conde Albrecht, quien se ha disfrazado de villano para cortejarla.

Aunque Giselle es consciente de que el joven no es quien dice ser, niega que pueda serle desleal y le perdona su mentira. Al final, ella pierde la razón y muere.
La presentación del formato danzario ante un colmado auditorio reafirmó una verdad irrefutable: el público cubano admira y disfruta la danza, y ello se sintió esta noche en cada aplauso.

Entre las personalidades que asistieron estuvo el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, quien subió al escenario tras finalizar la función para agasajar a la agrupación por tan magistral desempeño.
El arte de jóvenes y consagrados bailarines enriqueció cada momento en escena, unido al desenvolvimiento de Yunior Palma en el personaje de Hilarión y Ana Pessino como la Reina de las Wilis.
Magistral Dani Hernández en la piel de Albrecht; pasión y sensibilidad marcaron el ritmo en cada uno de sus movimientos.
Qué decir de la primera bailarina y directora general de la compañía, toda una estrella que podría igualar en autenticidad la joven campesina interpretada por Alicia Alonso.
La presentación reafirmó así lo que alguien dijo una vez: Giselle es también Viengsay Valdés.
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