Al intervenir en el Segmento de Alto Nivel del 61 período de sesiones del Consejo de DDHH de las Naciones Unidas, el alto diplomático bolivariano advirtió que el sistema de protección global corre el riesgo de perder su propósito original bajo métodos de confrontación ideológica.
“Ese es el mensaje central que hoy traemos a este Consejo: los Derechos Humanos no pueden ser instrumento de guerra política, no pueden ser selectivos ni depender de alineamientos ideológicos”, subrayó.
El canciller venezolano manifestó la preocupación de su país por el doble rasero de lo que calificó geopolítica selectiva de los centros de poder, los cuales ejercen “un escrutinio desproporcionado” sobre ciertos países e ignoran situaciones humanitarias graves que requieren urgente atención.
Mencionó, al respecto, la devastación del pueblo palestino por Israel en la Franja de Gaza, donde más de 80 mil personas, entre ellos niños y mujeres, perdieron la vida a consecuencia de la sistemática agresión y decenas de miles sufren hoy una crisis humanitaria.
En ese sentido, Gil instó al Consejo para los Derechos Humanos a “recuperar su credibilidad” como un espacio universal comprometido con todos los pueblos por igual.
Remarcó que la República Bolivariana no busca eludir sus compromisos, sino fortalecer sus instituciones mediante la “mejora continua y el diálogo constructivo”.
El ministro del Exterior aludió a las más de mil medidas coercitivas unilaterales impuestas a su país y sus graves consecuencias en el desarrollo económico, la alimentación y social.
Calificó la agresión militar del 3 de enero último como punto de “extrema gravedad” y de acción ilegal contra Venezuela, que dejó más de 100 víctimas mortales y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro, su esposa y diputada Cilia Flores, mientras estaban en sus plenas funciones.
Gil aseguró que la República Bolivariana decidió por el camino de la paz con soberanía y del diálogo sin “renunciar a nuestros principios” y de la cooperación internacional “basada en los principios de los Estados”.
En su intervención, el alto diplomático demandó el cese de las medidas coercitivas unilaterales contra su país, por el respeto a la soberanía de los Estados conforme a la Carta de la ONU como principio del unilateralismo y a una agenda de Derechos Humanos que no eluda y reconozca a las víctimas sin selectividad, así como la inmediata liberación de Maduro y Cilia.
Advirtió que si los DDHH se convierten en herramienta de presión política, estos pierden su esencia moral y legitimidad.
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