Por Fausto Triana
Los dos platillos principales serán en Madrid, los colchoneros en su Estadio Metropolitano esta noche, y los merengues el miércoles contra el Benfica.
Luego de un peleado empate 3-3, hay una ligera ventaja psicológica del Atleti del Cholo Simeone, no solo por el hecho de jugar ante su afición, sino también en virtud de sus prestaciones y calidad de su plantilla.
Un concierto sobrio, aunque eficiente, de Julián Alvarez, Sorloth, Griezmann y Giuliano sería, a priori, más que suficiente para garantizar el pase a octavos de final de la Champions para los rojiblancos.
El otro club grande de la capital española arrastra un problema más bien psicológico. No acaba de convencer en LaLiga de España y viene de perder el liderazgo del torneo. Asignatura pendiente del Real Madrid.
Dos partidos de rendimiento por debajo de su nivel del francés Kylian Mbappé, un mediocampo que no genera creatividad y la defensa como bastantes deudas, remarca la inestabilidad de la “casa blanca” en la temporada.
Alvaro Arbeloa, el DT de emergencia tras cesar a Xabi Alonso, rescató al brasileño Vinicius Junior, quien se reencontró con el gol y lidera el ataque del equipo.
Debería ser suficiente para completar la faena después del 1-0 en Lisboa frente a Benfica, pero nunca se sabe con este plantel merengue.
Si bien los lusitanos no tendrán en el banquillo al eterno polémico José Mourinho, ni tampoco al argentino Prestianni, sancionado por la UEFA de forma provisional por presuntos actos racistas, el Benfica ya demostró que es un contrincante de cuidado.
Pavlidis, Sudakov, el veterano Otamendi, Sjelderup o Silva, son capaces de inquietar al Real Madrid. La ausencia de Prestiani es un duro golpe para el cuadro portugués.
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