Las declaraciones, difundidas ampliamente por los medios de prensa libaneses, se produjeron durante un encuentro sostenido con el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Dmitry Lyubinsky, en el contexto del 61 período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, celebrado en Ginebra, Suiza, según un comunicado de la Cancillería libanesa.
De acuerdo con la nota oficial, ambas partes examinaron además vías para fortalecer y desarrollar las relaciones bilaterales en los ámbitos económico, educativo y cultural.
Raji subrayó la necesidad de detener la agresión israelí contra el Líbano y la retirada de sus fuerzas de las zonas que aún ocupa, y enfatizó que el gobierno debe comprometerse a restringir el armamento a las instituciones militares legítimas del Estado.
En ese sentido, exhortó a Hizbullah a deponer las armas “ahora que existe un Estado capaz de asumir plenamente sus responsabilidades soberanas y extender su autoridad a todo el territorio libanés”, señala el comunicado.
El 5 de agosto de 2025, el gabinete libanés aprobó un plan destinado a consolidar todas las armas bajo control estatal, incluidas las en poder de Hizbullah, en una decisión calificada entonces de histórica y sin precedentes en casi cinco décadas.
No obstante, el movimiento ha reiterado su compromiso de mantener su arsenal y ha condicionado cualquier paso en ese sentido al cese definitivo de la agresión israelí.
En enero último, el ejército libanés informó que la primera fase del plan de consolidación de armas al sur del río Litani había alcanzado sus objetivos y entraba en una etapa avanzada, aunque denunció que los continuos ataques israelíes y la ocupación de territorio nacional obstaculizan su culminación.
La ofensiva israelí contra el Líbano, iniciada en octubre de 2023 y escalada a guerra de gran magnitud en septiembre de 2024, dejó más de cuatro mil muertos y cerca de 17 mil heridos, antes de concluir con un acuerdo de alto el fuego que entró en vigor el 27 de noviembre de 2024.
Sin embargo, autoridades libanesas denuncian violaciones casi diarias de la tregua por parte de Israel, con saldo de víctimas y daños materiales, además de la permanencia de fuerzas israelíes en cinco colinas ocupadas durante el más reciente conflicto, que se suman a otros territorios bajo ocupación desde hace décadas.
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