Mediante un comunicado, la entidad subrayó que ese impreso de la costa sur u occidental “ha desempeñado un papel crítico y valiente en la denuncia de actos de corrupción y otros hechos en diversos municipios del departamento”.
De acuerdo con testimonios de sus trabajadores y personal directivo, las agresiones e intimidaciones que incluyen extorsiones, acusaciones infundadas y vigilancia de sus instalaciones, constituyen graves amenazas contra la libertad de prensa, describió.
Ante esta situación, la APG exigió a las autoridades de seguridad pública brindar protección inmediata al personal y las instalaciones del periódico, al tiempo de garantizar su integridad y el ejercicio pleno de su labor periodística.
Llamó a la sociedad de Escuintla a comprender y respaldar la función de los medios de comunicación como pilares de la libre expresión y la democracia.
Solicitó a las autoridades locales y nacionales respetar el libre acceso a las fuentes de información e iniciar un mecanismo de diálogo y transparencia que permita fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones y el papel responsable de la prensa.
El periodista y escritor guatemalteco Humberto Isaac (Chico) Mancilla fundó El Escuintleco el 21 de septiembre de 1957 en el objetivo de dar voz a las necesidades de aquella región y fiscalizar la labor de las autoridades locales.
El medio ha documentado décadas de historia, desde eventos políticos y sociales hasta el alza industrial de la zona.
Si bien el departamento capital figura como el centro administrativo y financiero de Guatemala, Escuintla sobresale como motor pesado de la economía, pues allí ocurre, según analistas, la transformación de materia prima y la logística masiva.
Conecta la urbe con el Puerto Quetzal, la salida al Pacífico más importante del país, acoge las fábricas de azúcar más grandes de Centroamérica, plantas de cemento, generación de energía eléctrica, zonas de desarrollo, entre otros.
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