Altos funcionarios gubernamentales, diplomáticos, entre otros invitados, asistieron a la apertura de la instalación que muestra el período durante el cual Mandela recibió entrenamiento militar y político, como parte de los esfuerzos más amplios para desmantelar los sistemas de la era del régimen racista sudafricano.

El viaje a Addis Abeba fue en busca de apoyo a la lucha de liberación liderada por el Congreso Nacional Africano, subrayando las dimensiones transnacionales de los movimientos anticoloniales y anti-apartheid, destacó Fana Media Corporation.
Los funcionarios señalaron que esta experiencia fortaleció significativamente los esfuerzos contra el racismo en su patria y profundizó la solidaridad continental contra el colonialismo y la opresión racial.
Enfatizaron que la instalación servirá no solo como un archivo histórico, sino también como un testimonio de la contribución de Etiopía a los movimientos de liberación africanos y el avance de la unidad panafricana.
El museo funcionará como un centro de educación e inspiración para las generaciones futuras comprometidas con los ideales de igualdad y autodeterminación.

Durante la ceremonia fue resaltado el papel de larga data de Etiopía en el apoyo a los movimientos de liberación africanos. Como una de las pocas naciones africanas que resistió al dominio colonial y mantuvo su soberanía, Addis Abeba proporcionó apoyo moral, político y, en ciertos casos, material a varios frentes de liberación en todo el continente.
Según la fuente, el Museo Conmemorativo Nelson Mandela se alinea con los esfuerzos en curso para preservar la memoria histórica y promover el diálogo sobre los principios de justicia y la dignidad humana, valores que continúan dando forma al desarrollo de África y su participación internacional en la era contemporánea.
Mandela fue el primer presidente negro electo por sufragio universal en Sudáfrica (1994-1999), y logró con su política de reconciliación superar prácticas y costumbres enraizadas tras décadas del sistema de segregación racial conocido como apartheid.
Guardó prisión durante casi 30 años por oponerse al racismo, lo que lo convirtió en un ícono de esa lucha entre sus compatriotas, la inmensa mayoría de la población sudafricana.
Además de la jefatura del Estado, ejerció la del Congreso Nacional Africano, partido que representó en el ejecutivo, y como secretario general del Movimiento de Países No Alineados de 1998-2002.
El luchador antiapartheid sudafricano ganó el Premio Nobel de la Paz en 1993 y falleció en Johannesburgo el 5 de diciembre de 2013, a los 95 años.
mem/nmr













