La publicación chuquisaqueña Correo del Sur recuerda que este nexo transnacional se hizo visible mediante investigaciones dadas a conocer en julio del año pasado, las cuales expusieron las rutas logísticas que la organización criminal utilizaba para enviar este elemento tóxico hacia Sudamérica.
Correo del Sur evoca el reporte internacional Toneladas Tóxicas: El mayor flujo de mercurio ilegal hacia la Amazonía queda al descubierto, de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), publicado en julio de 2025.
De acuerdo con ese documento, el CJNG controlaba minas en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda, en Querétaro, y desde allí, entre abril de 2019 y junio de 2025, la mafia traficó 200 toneladas de mercurio hacia Bolivia, Colombia y Perú.
Tal volumen generó una producción estimada de ocho mil millones de dólares en oro ilegal, según el texto reseñado.
“México es uno de los pocos lugares en el mundo que continúa produciendo mercurio. Desde las minas empezamos a seguir la cadena de suministro, el transporte, el tráfico de México a Bolivia, Colombia, y Perú, y el uso en estos países”, describió entonces la directora en Perú de la EIA, Julia Urrunaga.
Alertó la agencia que la minería ilegal de oro en la Amazonía depende del mercurio, el cual los mineros utilizan para formar una amalgama con los sedimentos auríferos, que luego se calienta para evaporar el elemento tóxico y dejar el oro, pero este proceso rudimentario es la principal causa de contaminación por mercurio.
En junio del año pasado, la Superintendencia Nacional de Aduanas del Perú incautó en el puerto del Callao un cargamento de cuatro toneladas de mercurio procedente de México, cuyo destino final era Bolivia.
El periódico boliviano recuerda que, para evadir los controles, los traficantes impregnaron la sustancia química en la denominada piedra chancada.
Esta publicación de Correo del Sur coincide con una declaración del jefe de la Policía Boliviana, general Mirko Sokol, quien descartó la presencia en el país de ciudadanos mexicanos ligados al narcotráfico y de carteles dedicados a esta ilícita.
“Podemos asegurar que no hay cárteles como tal (en Bolivia), pero sí hay organizaciones criminales que están relacionadas al tema de narcotráfico. Pero estamos trabajando para poder desbaratarlas”, aseguró el jerarca policial.
Aclaró el general que sí existe en Bolivia gente dedicada al narcotráfico especialmente de las agrupaciones criminales brasileñas Comando Vermelho y Primer Comando Capital, elementos que son combatidos en coordinación permanente con países vecinos como Brasil, Perú y Chile en operativos conjuntos.
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