«La implementación de tales planes conducirá a una brusca escalada del conflicto y creará amenazas directas a la seguridad de nuestro país, así como de toda la región europea», comunicó el Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento ruso).
El Senado calificó de «contubernio irresponsable» cualquier acuerdo de este tipo alcanzado al margen de los procedimientos legales nacionales y advirtió que «podría acarrear consecuencias catastróficas».
Asimismo, los parlamentarios advirtieron que, conforme a la doctrina nuclear rusa, una agresión de un Estado no nuclear con el respaldo de una potencia nuclear será interpretada como un ataque conjunto.
«En la zona de riesgo se verán inevitablemente implicados también los pueblos del Reino Unido y Francia, pues en Londres y París no pueden ignorar que, de acuerdo con la Doctrina Nuclear de la Federación de Rusia, la agresión de un Estado no nuclear con el apoyo de una potencia nuclear será considerada como un ataque conjunto», recalcó el comunicado del órgano legislativo.
Asimismo, los senadores mediante declaración instaron al Consejo de Seguridad de la ONU, al Organismo Internacional de Energía Atómica, a la Conferencia de Examen de las Partes del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, y a los Parlamentos francés y británico a llevar a cabo investigaciones como parte de sus mandatos.
Por su parte, el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, denunció que entregar una bomba nuclear a Kiev constituye una violación flagrante del derecho internacional.
“Ya han oído los llamamientos de nuestro Parlamento a sus colegas en Reino Unido y Francia para que emprendan acciones con vistas a investigaciones parlamentarias. Esto supone una violación flagrante de todas las normas y principios, de los actos correspondientes del derecho internacional”, remarcó el vocero del Kremlin.
Las autoridades del gigante euroasiático tomaron estas posturas antes las alertas del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR, por sus siglas en ruso) de que París y Londres están trabajando activamente para proporcionar a Kiev una bomba atómica, así como los medios para su lanzamiento.
«Se trata de una transferencia encubierta de componentes europeos, equipos y tecnologías a Ucrania en esta esfera. Como opción se contempla la ojiva TN75, de pequeño tamaño, de la balística submarina M51.1 francesa», detalló el ente.
Según el organismo de la nación eslava, las dos naciones europeas reconocen que sus intenciones implican «una grave violación del derecho internacional», en particular del Tratado de No Proliferación Nuclear, y que «conllevan riesgo de destruir» el sistema global de no proliferación.
Por ello, los principales esfuerzos de los occidentales se centran en hacer que la aparición de armas nucleares en Kiev parezca el resultado de un desarrollo propio, explicó el SVR.
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